martes, 23 de marzo de 2010

Insights del Mil-Oficios Peruano: ¿qué piensa y siente el maestro?


“Yo no busco una tienda, busco un rostro” (alguien como yo que me escuche y apoye)"

“Compro asesoría, no herramientas…al entrar a esta tienda quiero que me den una recomendación más que un producto”

En el Perú hemos tendido a mirar la profesión del técnico o “maestro” (gasfitero, pintor, carpintero, cerrajero, mil-oficios) de forma algo despreciativa y no siempre hemos estado dispuestos a pagar el verdadero valor de su trabajo. También hemos acumulado una serie de estereotipos sobre este maestro, caracterizándolo como un “mil oficios” o “recursero” informal que realiza su labor sin mucho cuidado y con poco valor de especialización.

Los “maestros”, sin embargo, parecen ser muy diferentes a lo que creemos, y/o en todo caso, tener una personalidad y esquema de trabajo caracterizado por la dedicación, esfuerzo, y sobretodo orientación al cliente. Los “mil-oficios” peruanos parecen estar cansados de este menosprecio colectivo y buscar fehacientemente su reinvindicación y reafirmación ante el público consumidor. Reconocen que su mejor carta de presentación es su trabajo, y que un trabajo mal hecho, puede significar la inestabilidad laboral o peor aún, el desempleo. Cuidan a sus clientes, como cuidan sus propias herramientas. El cliente es el rey, y van en busca de su recomendación.

En el marco del Programa de Entrenamiento Empresarial organizado por nuestra consultora (Taller de Consumer Insights – Marzo 2010) se contactó, entrevistó y observó a "maestros mil-oficios" entre 25 y 55 años de edad, residentes en Lima y de niveles socioeconómicos bajos". El objetivo era detectar insights accionables y una Propuesta de Oferta de Mejoramiento del Hogar basado en estos insights. El trabajo de campo fue realizado el mes de Marzo de 2010 con 17 maestros participantes.



A continuación los principales rasgos encontrados que reflejan el verdadero “rostro” de este "maestro":

Creatividad y recurseo:
Los maestros suelen usar ideas creativas para salir de la pobreza y enfrentar su entorno socio-económico, manejarse en medio de la pobreza y sobrevivir. Se sienten los “men” de la calle, los que la “saben hacer” y quienes basados en su habilidad con las manos pueden llevarse un pan a la boca. Su habilidad es su mejor atributo y ellos lo saben.

Iniciativa y proactividad:
El maestro del recurseo nunca dice no, siempre apuesta por el sí puedo. Si no lo sabe, aprende, no importa la idea es mostrar competencia e iniciativa frente a su eventual cliente. Si duda o lo piensa, pierde “la chamba”.

Infravaloración publica que lo resiente y lo sensibiliza.
Se siente “maltratado” por su entorno que no reconoce su capacidad o competencia. Siente que lo miran mal y le pagan poco. “no saben valorar mi esfuerzo” parece decir.

Desean superarse, ascender en la escala social, “ser profesionales”
Algunos andan buscando los títulos o “cartones” que no pudieron estudiar. Otros intentan compensar su debilidad mostrándose muy reticentes a las grandes tiendas (que no hacen sino reforzar su ego disminuido y su sentimiento de infra-valoración).

Ansias de superación que los lleva a estudiar, capacitarse y aprender.
Son esponjas en busca de nuevo conocimiento. Andan siempre a la “caza” de nuevas oportunidades de estudio.

Viven en un mundo de palabra, no de papeles.
No tienen un “papel” que certifique su experiencia (un título profesional) pero si una experiencia abundante que contar y exhibir. Tampoco tienen un papel que pueda mostrar el contenido exacto de su trabajo (contrato) pero sus obras hablan por él. En este mundo de palabra, su única tabla de salvación son las recomendaciones de terceros “mi trabajo es mi mejor carta de presentación”.

Viven de las recomendaciones y redes:
Necesitan la recomendación y la buscan fehacientemente. A través de sus contactos y “pasadas de voz” logran hacerse de un camino y lugar en el mercado. Sus clientes son apreciados. Apuestan por sus clientes.

Buscan calidez (buen trato) y andan en busca de ella.
En lugar de grandes formatos comerciales parecen apreciar las tiendas “con calor de hogar” y/o con apariencia más “familiar” (concepto por demás sugestivo e indicativo de sus demandas de calidez). Se trata de personas que buscan en la tienda un rostro humano más que una mera transacción comercial.

El articulo completo lo pueden revisar en nuestro Slideshare y/o aqui:

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