martes, 19 de enero de 2010

Consumer Insights: lo que aprendimos en este primer año de vida


Hace un año abrimos la consultora Consumer Insights y siempre repetiré que este sueño empresarial empezó con un blog y mucha pero mucha pasión (pues nuestra intuición más que nuestra razón era la que nos señalaba el camino). Ha pasado un año, y ahora – oficina nueva mediante- tenemos un pequeño equipo de colaboradores que siguen nuestro sueño y algunos más que están interesados en poder apoyarnos desde su tribuna.

Es realmente un halago poder recibir CV´s de personas que se sienten inspiradas por nuestra propuesta. Es algo que no pensábamos podía suceder. De pronto, hemos tenido contacto con algunos psicólogos, sociólogos, marketeros y otros profesionales interesados en el comportamiento del consumidor. A muchos les parece un área nueva pero fascinante, a otros les interesa la propuesta insighter de “desnudar la mente del consumidor”, hay quienes desean un cambio y apostar por un tipo investigación de tipo más creativo/futurista; y finalmente hay quienes se ven seducidos por una promesa nueva que no entienden bien pero que consideran promisoria.

Para nosotros es satisfactorio recibir sus mails. Aun no sabemos qué contestar (debo ser totalmente honesta aquí) pues la empresa recién ha despegado y está en su etapa naciente…pero esperamos poder ser un buen espacio de escucha y de contacto por el momento (un café y una buena conversa si fuera necesario; y porsupuesto Facebook mediante).

Recuerdo que hace un año cuando recién nos iniciábamos un buen amigo nuestro (que tenía ya una empresa con 4 años de funcionamiento) nos dijo que había una diferencia muy clara entre tener una empresa y un negocio. Nos decía que el negocio era personal, y que podía aparecer y desaparecer con su dueño. En cambio la empresa suponía un enfoque hacia el colaborador y en la medida que se daba trabajo a otros y se volvía uno responsable de su desarrollo y crecimiento, recién se podía hablar de empresa. EMPRESA en todo el sentido de la palabra suponía entrega (a los demás) y visión de futuro para perseverar en lo ya iniciado.

Nos es grato notar cómo los pequeños logros que hemos avanzado en este tiempo como mudarnos a una oficina nueva (con mucho más espacio y comodidad para todos), comprar escritorios, laptops, equipos y demás infraestructura pueden ser recibidos con regocijo por quienes soportaron nuestros inicios en un pequeño departamento de 56 metros cuadrados y que además era nuestra vivienda. Habidas esas anteriores condiciones, cualquier cosa ahora es mejor y resulta bienvenida!.



Pero estos cambios físicos también han conllevado ingentes cambios mentales. De pronto me sentí con una mayor responsabilidad hacia la empresa y hacia quienes aquí laboramos. Nos organizó desde el horario (ahora sí fijo y con hora de entrada y salida) hasta la agenda (viéndonos obligados a marcar la diferencia entre la vida personal y laboral para que no se afectara una u otra). Cuando uno trabaja en forma más independiente, uno es dueño de su horario pero no del de los demás. De pronto sentí que teníamos realmente una “empresa” y ya no una oficina virtual. De pronto nos vimos con planilla, costos fijos y cuentas que resolver en el día a día que son tan importantes como la atención a los clientes y el manejo de proyectos comerciales. De pronto caí en la cuenta que estábamos generando nuestro propio auto-empleo (el mio y el de Carlos, que es el Gerente Administrativo de Consumer Insights) pero también empleo para nuestros colaboradores. Esto último es tal vez la mayor satisfacción que he podido tener en este año. De pasar de pedir chamba a darla, de postular a trabajos a recibir postulaciones, de pensar en el sueldo a considerar la planilla. Ahora nosotros mismos conseguimos nuestros clientes y tratamos de auto-gestionarnos.

El cambio en la actitud mental es muy fuerte. Me gusta. Jamás pensé que podíamos hacer de esto una verdadera empresa. Siempre me pensé como empleada y siempre me dio miedo dar el paso. Aún no me lo creo, pero “siento”, “intuyo” que estamos en el camino.

Aun nos falta mucho, muchísimo. Recién hemos “nacido” al mercado, pero nuestra pasión, ganas y voluntad siguen intactas. Lo mejor es que ahora podemos empujar el coche de a cinco, y ya no solamente de a uno. Sentirse acompañada, en equipo, y tener la gente talentosa que uno desea tener al lado, es la mejor recompensa para cualquier soñador como nosotros.

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